Evolución
Los síntomas más tempranos de la EP pueden aparecer en forma de fatiga o debilidad. La persona puede sentir que le cuesta mas que antes seguir con su actividad cotidiana, incluso puede sentir un estado de ánimo bajo.
Muchas veces es la propia familia, amigos, personas que le rodean , las que notan que algo está pasando.
En la actualidad no existen estudios específicos que confirmen el diagnóstico del EP. La forma de llegar al diagnóstico se basa en una compleja combinación de síntomas que se pueden manifestar a través de un examen físico- neurológico, así como una respuesta positiva a los medicamentos antiparkinsonianos y el descarte de otras enfermedades que pueden presentar síntomas similares denominados “parkinsonismos”.
Cada enfermo de Parkinson presenta un Parkinson distinto y la evolución del mismo es diferente en cada persona.
Los síntomas más identificativos de esta enfermedad son:
El temblor, se caracteriza por ser un temblor que ocurre cuando la persona tiene en reposo sus extremidades y que empeora con las emociones, el estrés. Disminuye con el movimiento voluntario.
La lentitud de movimientos o bradicinesia, esta lentitud puede afectar a distintos tipos de movimientos como son caminar, vestirse, pasar la página de un periódico, cepillarse los dientes,....
La rigidez muscular ocurre en fases más avanzadas y es debida a un aumento de la resistencia de los músculos al movimiento.
Los trastornos posturales se manifiestan con la inclinación del cuerpo y de la cabeza hacia adelante. Determina trastornos de la marcha y el equilibrio
Además de estos, la EP puede producir otros síntomas como son:
Inexpresividad facial (hipomimia).
Disminución del balanceo de los brazos al caminar.
Disminución del volumen de la voz (hipotonía)
Disfagia
Depresión o ansiedad.
Hipotensión ortostática.
Tendencia a arrastrar los pies al caminar.
Sensación de quedar pegado al suelo al tratar de iniciar la marcha.
Dificultad para girar sobre sí mismo.
Disminución del tamaño de la letra (micrografía).